La primavera nos ha traído innumerables brotes de roble. Todos los años lo hace y se los comen los corzos o la cortadora de hierba. Pero este año hemos pensado hacerles cercos para ver si sobreviven a los corzos y al corte de la hierba. Hemos decidido salvar algunos de este modo y así hacer el proyecto de semana santa.
Primero se cortan varas de avellano, supongo que valdrá otra madera, pero avellanos tenemos cantidad, y les viene bien una poda de chupones de vez en cuando. Se limpia el palo de brotes.
A continucación se eligen los brotes de roble que se quieren salvar. Nosotras nos hemos decidido por seleccionarlos de manera que den una forma circular, para hacer una especie de bosquecillo.
A continucación se eligen los brotes de roble que se quieren salvar. Nosotras nos hemos decidido por seleccionarlos de manera que den una forma circular, para hacer una especie de bosquecillo.
A continuación se afilan las puntas de las varas de avellano para que entren bien en la tierra, ese trabajo se puede hacer con hacha o a cuchillo. Nekane prefiere el hacha.
Una vez elegido el brote a proteger se le ponen las varas, tres, para rodearle completamente.
Y a continuación se rodean los palos con cordel.Mientras una de ellas afila, la otra va tendiendo el cordel, así se hace el trabajo más cooperativo.
No siempre se está de acuerdo en cómo hacer el trabajo así que hay que conversar de todo un poco.
El hacha y el avellano, han hecho posible el proyecto.
También hemos podido descansar a ratos. No es lo que parece.




