La historia que voy a relatar ocurrió hace un tiempo, pero merece la pena revivirla porque es el desarrollo de una idea genial que tuve el placer de presenciar en vivo y en directo.
Dos amigos míos una tarde de inicio de curso, charlaban sobre el paso del verano y el porvenir anodino del otoño que se acercaba. Hablando de posibles cosas que hacer, se les ocurrió lanzar una campaña mediática de impacto local, y se pusieron manos a la obra.
Primero, publicaron en la prensa local un breve en el que se informaba de que "según fuentes bien informadas", la Guardia Civil planeaba volverse a instalar en la Casa cuartel que habían abandonado hacía tan sólo dos años.
Debo reseñar que para la población del pueblo había sido un alivio el abandono de la casa cuartel que suponía una vecindad no deseada con la Benemérita y el desperdicio de magníficos terrenos prácticamente en el centro del pueblo que ya habían recibido la calificación de terreno urbanizable con la finalidad de construcción de viviendas sociales para jóvenes.
La noticia, en principio, no presentó un impacto inmediato. Por una parte, había sido publicada en una zona muy discreta de la prensa local, sin imágenes ni ningún tipo de relevancia tipográfica, por otro, carecía de contexto previo. Pero, algunas personas se hicieron eco de la noticia y la comentaron en sus círculos más inmediatos, en el sentido de comprobar si alguien tenía más información al respecto. Me consta que hay quien se dirigió al Consistorio con la finalidad de consultar sobre el tema y recabar información al respecto, recibiendo mutismo y el desconocimiento más absoluto por respuesta, advirtiendo, en todo caso, el Consistorio, de que en ningún momento habían recibido comunicación al respecto desde la Delegación del Gobierno.
Así pasaron los días, y se iba acercando el invierno, a medida que aumentaba la ansiedad, la incertidumbre y la oscuridad sobre una noticia de semejante calado e implicaciones, hasta que algunas personas decidieron tomar cartas en el asunto, y se propusieron tantear la opinión pública al respecto. Para ello, instalaron una mesa con un texto en el que se lanzaba una campaña contra la instalación de la Guardia Civil en el pueblo con este lema: Kuartelik ez. Gaztetxe bai (No al cuartel sí al centro juvenil).
Una vez lanzada la campaña se pasó a la recogida de firmas, los domingos al mediodía, jornada de mercado en la localidad, en la que prácticamente todo el pueblo está en la calle. La recogida de firmas, masiva fue un éxito total, y como colofón a una campaña sin precedentes, se planificó la convocatoria de una manifestación, a la que se llamaría al conjunto de la población, sin distinción de credos políticos y que pondría los puntos sobre las íes del Cuartel.
Ahí entraron mis amigos en faena proponiendo las fechas más adecuadas para la futura manifestación que finalmente se decidió que tendría lugar durante las navidades entre fiestas: el último jueves de diciembre, sin que nadie se percatara, de momento que era el 28 de diciembre.
La manifestación fue anunciada debidamente, una vez finalizada la iniciativa de la recogida de las firmas que se encontraban en mano de los organizadores, para ser entregadas, y la convocatoria para el 28 de diciembre a las 8 de la noche en la plaza del Ayuntamiento.
Llegó el día y la hora, y los organizadores esperaban pacientemente que se sumara la gente que participaría en la manifestación con la pancarta y las hojas de firmas en mano. Llegó la Ertzaintza, que se dirigió a los organizadores -que ya habían comunicado a todos los efectos el día, la hora, el recorrido y el lema de la manifestación a la policía Autónoma. Los policías que se personaron pidieron la identificación de los organizadores, y mostraron su asombro ante una noticia cuya autenticidad no les constaba diciendo: "No sabemos de dónde habéis sacado esa información pero de eso, del Cuartel, nada de nada", a lo que los organizadores respondieron que sus fuentes "bien informadas" eran periodísticas, y no policiales.
Ante la respuesta serena y la ausencia de impedimentos oponibles, la Ertzaintza informó a los organizadores que escoltarían la marcha con la única finalidad de regular el tráfico adyacente, a lo que los organizadores, simplemente respondieron que les parecía correcto y que procedieran a cumplir con su trabajo en cuanto la cabeza de la manifestación puesta en marcha pisara el pavimento del tráfico rodado.
La manifestación se dirigió después de dar una cuantas vueltas por calles concurridas del pueblo, en las que más gente se iba sumando, expresando y coreando la oposición a la instalación del Cuartel, y finalizaba su recorrido enfilándose hacía donde se encontraba la comisaría de la Ertzaintza, escoltados por los coches de la policía que no entendían bien por qué finalizaba allí y no frente al abandonado edificio del cuartel o frente al consistorio.
Una vez llegados a la Comisaría uno de los organizadores tocó el timbre de acceso y pidió que saliera alguien de la Comisaría a recibir las hojas con las firmas, para que fueran entregadas a la delegación del Gobierno. El ertzaina que estaba de guardia, comenzó a negociar con los que estaban en la cabeza de la manifestación para negarse a la recepción de las firmas, cuando uno de los organizadores, sacó un ramo de flores, y mientras los demás daban la vuelta a la pancarta, que leía por el anverso INOCENTE, INOCENTE, se echó a reir y todos los participantes entendieron que habían podido participar en la mejor inocentada de todos los tiempos.

3 comments:
¡Increíble la que montaron para dar una inocentada!
No había escuchado nunca otra igual.
Muchos besos
Arrazoiagaz esan zenduan atzo jantokian ipuin polita eskegi zendula....!!!!!!!!!!!! Txakurrak kanpora, nahiz eta inuzentekeria izan...
Y tanto, yo no he vuelto a ver una cosa igual, y de esto ya hace unos años...
Hori, hori, honetarako edo besteetarako ideial argi!
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